De Quino

Yo fumador, es como mi yo pecador, fumo desde los 16 anos, a esa edad empece no por que me queria ver grande, en verdad me gusto, tal vez no fue mi primer jalon porque seguro que ese me mareo, fue por que en serio lo disfrute, y casualmente fue en mi primer viaje afuera del pais que yo recordara, porque segun me cuenta mi mama que ella me llevo a Europa cuando tenia tres, sera, porque lo he visto en fotos, pero volviendo a la primera vez que fume en serio fue en Ecuador, con mis primos, ellos ya lo hacian desde hace rato, yo me inicie en esas lides como empiezo todo lo que hago, de frente, lo primero que hice fue contarle a mi mama, con todo el aplomo del mundo que yo habia probado eso del cigarro, y que me gustaba, que se lo decia para que si me veian en la calle no le cayera de sorpresa, ella que me conoce y sabia que no me lo podia impedir, me dijo como ultima esperanza a que abortara la idea que ella no le gustaba eso, que si queria hacerlo tenia que pagarme mi vicio, y asi lo sigo haciendo 14 anos despues de esa conversacion.
Nunca he querido dejar de fumar, desde que empece no he dejado de hacerlo un solo dia, siempre una caja diaria, hay un cigarro para despertarme, para el cafe, para despues de las comidas, para cuando me aburro, para despues del cine, para parecer que hago algo, para hacer algo con las manos, y un sin fin de tipos de cigarro mas, nunca me importo que me dijeran, te ves fea, hueles a cenicero, cuida tu salud, y cualquier otra cosa que nos dicen a los que por malas manas tenemos este terrible placer del fumar. Formo parte de este grupo de personas al que nos ven feo, que no podemos entrar en todas partes con nuestro precioso cigarrillo, parte de la gente que muere de mengua en un avion 8 y mas horas sin fumar, esperando ya no solo a aterrizar, en algunos paises hasta salir a la zona de fumadores, comprar un nuevo encendedor (porque algunos paises tampoco te dejan viajar con encendedores o fosforos), y pegarte a otros seres bajos en nicotina en una zona infra humana que recuerda a los campos de concentracion nazi a fumar por desespero y ya no por placer, como si nosotros los fumadores ya no tenemos derechos de un espacio para fumar con tranquilidad.
Ahora que finalmente quiero dejarlo, se que lo voy a extranar