Dos dias de viaje, un morral que aunque es el mismo que me ha acompanado en tantas aventuras yo no soy la misma que ha viajado con el, en antano solia ir menos pesado, ahora me delatan los anos, he perdido practicidad por coqueteria, el estuche de bano ya no solo carga el jabon, el champu, y si acaso el cepillo de dientes, no, ahora es la parte mas pesada del equipo, viene el acondicionador, las cremas, digo "las", porque no solo sera la del cuerpo, el bloqueador para el sol no se queda en casa, ahora me preocupo de las arrugas, de la crema de noche, de la del dia, del astringente, y no sigo contando porque aunque es bueno cuidarse, se me hace como una traicion a mi propia promesa de no ser una "mujercita" como le solia llamar a las ninas que si llevaban su estuche de Hello Kitty con su perolero que fastidiaba en campamento, esas sifrinitas...
Mauricio que no dice nada pero mira mi morral con reproche me dice " seguro que no usas todo lo que hay alli", pero la verdad es que absolutamente todo lo que habia en el era para el uso cotidiano...
El cuento es que pase dos semanas de viaje del Zahara de los atunes a Lisboa, vi a mis amigas de siempre, para hablar de cosas de ahora, es raro verse a si mismo, ya con el plan de vida armado y en accion. Cuando las deje para ir a Lisboa, hice un repaso mental por los acontecimientos recientes, y no tan recientes, de donde sacamos estas personalidades de gente grande?, como fue que formamos estos caracteres?, la respuesta es invariable, asi somos desde la ninez, solo lo pulimos en el camino.
Llego la hora de regresar sola a Rabat, me esperaban dos trenes, dos autobuses, y un bote en el camino, cruzando tres paises y un continente,
Esta vez no hice sola mi itinerario, eso tambien ha cambiado, hay alguien esperandome, y se preocupo porque en mi recorrido no perdiera ni un minuto en volver a su lado, asi que entre mis cosas, los libros que recibi, los paquetes de Harina Pan, y mi ya pesado morral tambien llevo 5 hojas impresas con el recorrido, y los horarios a los que trate de aferrarme como amuleto.
En fin, decia que ya era entrada la noche cuando llegue e Sevilla, contra todo pronostico consegui un hostal, sin bano adentro, pero acojedor, en otra epoca fue un convento me dijo el encargado con el que pase buena parte de la noche hablando de Sevilla, Toledo, Caracas y Chavez.
Me deshice del peso del morral y sali en busca de uno de esos restaurancitos de la calle que llenan de vida la ciudad, y encontre uno que cumplio bien su proposito, y regrese a descansar a mi hostalito, no se con que sone pero presta me desperte a las seis de la manana para banarme afuera, lo que me parecio casi una tragedia, por el frio de esa hora y por lo incomodo de salir del cuarto con el perolero en mano. Recoji las pocas cosas que saque del morral y sali a desayunar con los pocos habitantes que se despertaron temprano, los mayores que venian de camino de la iglesia por lo que escuche, disfrute tanto de mi desayuno andaluz que casi pido otro, pero preferi ya ir de camino a la estacion de bus para disfrutar una buena caminata por una sevilla llena de flores sin gente en la manana.
Compre golosinas, agua para el camino, que seria de tres horas con paradas en tres pueblos, llego el autobus a la estacion y fui la primera en montarme para acomodarme rapido, y hacer lo que siempre hago, pongo cara de brava, tiro todo el contenido de mi cartera en el asiento de al lado, y empiezo a registrar cosas, asi cuando pasa la gente no elige ese asiento, y cuando ya todo el mundo esta acomodado y se cierran las puertas del bus yo me acomodo en mis dos asientos ganados con un poco de astucia pero no sin algo de esfuerzo.
Pero me fallo una parte del plan, y es que no debo hacer contacto visual con los pasajeros que van subiendo a encontrar un buen puesto, porque entonces no tengo la cara dura para no ofrecer el puesto, y fue asi que subi la mirada. Me quede en el sitio, cuando la vi, y la llame por su nombre sin pensar en lo que hacia, Margarita Pena estaba delante de mi con sus cabello atornillado, con los mismos ojos grandes, y la misma cara que yo de sorprendida, diecisiete anos sin vernos como minimo, y ella toma el mismo bus que yo a Tarifa.
No hay mucho mas que decir, que por su puesto se sento a mi lado, y resumimos la catajarra de anos que nos perdimos, que ella vive en sevilla y su novio aleman en tarifa, que yo me acuerdo de las tiendas de sus padres, de que ella baila flamenco y de que eramos un par de sometidas que no hicimos grandes escandalos cuando chicas, ella se acuerda que yo soy scout, que mi mejor amigo se llamaba Alvaro y que baila como un Dios, y que no solo eso, era yo quien tenia muchos amigos varones para las fiestas, que yo era la representante de los oprimidos y las causas injustas en el colegio, y que me caian mal las ninas de la seccion "A" por que eran sifrinas.
Fue un feliz encuentro, siempre me lleve bien con ella en el colegio, y tambien la extrane cuando se fue, pero la vida es tan rara, con todo lo que estoy viviendo y aprendiendo Margarita Pena vino a ser como una pieza mas de este viaje que aun no entiendo muy bien.
En resumen, al parecer tengo razon, aun peleo por las causas injustas, tengo los mismos amigos de siempre aunque Alvaro ya no es el mejor de ellos, y sigo siendo Scout, solo que en algun momento me empezaron a caer bien las sifrinas.