Como en casa
Ayer fue un día de calor veraniego sin las exageraciones europeas, porque en Marruecos, afortunadamente la temperatura solo subió dos veces a 42 grados, hasta ahora. Ocupé gran parte de la mañana y toda la tarde en cocinar para la parrilla que se ofrecería en la casa a las 5 y media de la tarde.
Esta idea salia de uno de los vecinos de mi cuarto, en medio de una alegría etílica, y apoyada por mi nunca bien ponderado Mauricio, yo me conforme con levantar una ceja, la cosa no seria tan divertida en mi caso, porque sabiendo de antemano que los caballeros trabajaban este domingo no me quedaba de otra que sonreír e imaginar lo que venia.
Organizar el patio, cocinar algo especial para una invitada vegetariana, y para su esposo musulmán que no come cochino, hacerme con la receta de la guasacaca y encomendarme a “san autóctono” que la cosa supiera parecido a la receta original, macerar la carne desde la noche anterior para que agarrase el saborcito de los condimentos naturales que la adobaban, cortar en mini, micro pedacitos, los 10 tomates, las 4 cebollas, los 5 pimentones verdes y los 3 amarillos, los ramitos de perejil, ( lo de la cortada es una nueva manía de perfección que no tenia), y hasta prender la parrilla para que el vecino del cuarto, cuando llegara se encargara de la cocinada al fogón, (morderme la lengua al ver que le agregaba a mi adobo, algún liquido de carnes que se venden en USA y que en nada respeta mi trabajo tratando de preservar los sabores naturales), bañarme, cambiarme y atender a los tres invitados, a los chicos de la casa para que todos nos sintiéramos en casa y como resultado pues, si, al final de la velada todos estábamos como en casa.
PD: Carmen, no me dirás que no estoy siendo embajadora de la parrilla nacional?

Pepe dijo
Te extrañaba Clau!!! No te pierdas tanto tiempo y sigue exportando "La Guasacaco" y el "Guaguanco"
Besos
25 Julio 2006 | 04:15 AM